Tan solo hace unas horas que se ha ido y ya le estoy echando de menos. Creo que desde el mismo momento que ha salido por la puerta estoy haciéndolo.
No me habría separado de él en todo el día. Estoy tan a gusto pegada a él.
Me encanta abrazarle y apoyar mi cabeza en su pecho, besarle el cuello y luego los labios.
Me siento a salvo entre sus brazos, cuando estoy tan cerca que puedo escuchar su corazón, cuando su olor se queda pegado en mi piel.
Le miro y cada día me gusta más. Tengo suerte de estar con alguien que es mi ideal físicamente, que me hace reir, que me hace sentir lo bueno y lo malo con tanta intensidad.
Sé que sus sentimientos son diferentes a los míos, y eso me hace sentir tristeza, y miedo de perderle algún día. O mejor dicho, tengo miedo de cuándo llegará ese día.
Estos dos días me he sentido en una nube con él, no quería que se fuera, no quería separarme de él, sé que a veces resulto muy lapa, pero no puedo evitarlo. Necesito tocarle, sentirle cerca, acariciar su piel tan suave.
Parece mentira que después de todo aún me haga sentir tanto, aún me tenga tan loca como el primer día.
viernes, 7 de mayo de 2010
Tan cerca
(Escrito el 18 de octubre de 2009)
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