domingo, 7 de octubre de 2007

Vampiros


A veces pienso que el amor es como un veneno que alguien te inyecta y te envenena de tal manera que ya no tienes escapatoria.

Llega alguien como si fuera un vampiro, te muerde y te hace suya para siempre. Cómo puedes escapar de eso?
Ni puedes ni quieres, ese mordisco te ha convertido en su esclava, sabes que estarás siempre a su lado, o dependiendo de él.
Aunque se vaya llevarás su sangre mezclada con la tuya, todos tus besos, todos tus actos llevarán su nombre, su sabor, su marca.

A mí alguien me mordió un día. Un mordisco con forma de beso dulce y tierno, pero con ese veneno del que ya no puedo escapar.
Ahora sé que le perteneceré para siempre, que por muy lejos que vaya, por muchos años que pasen y muchas vidas que viva, él formará parte de mí.

Me ha hecho sentirme feliz, me ha llevado al cielo sin despegar los pies de la tierra, me ha hecho sentirme perdida, lejos de lo que yo conocía.

Ahora compartimos algo que incluso cuando estemos lejos, nos hará estar unidos para siempre.

Estoy condenada a vivir eternamente asi, pero me dejaría morder de nuevo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

qué bonito :)

Anónimo dijo...

que pena que parezca bonito...