miércoles, 5 de septiembre de 2007

No me digas eso

No me digas cuánto confía en tí, porque yo también lo hago.

No me digas lo que te ha ayudado, porque yo también lo he hecho.

No me digas lo que se vuelca contigo, porque yo no he dejado de hacerlo.

No me digas que lo pasa mal, porque yo sé bien qué es eso.

No me digas todo lo que te demuestra, todo lo que hace por tí, porque yo no hago otra cosa.


Dime que te gustan mis ojos, que no quieres dejarme, que me quieres, que soy importante para tí.

Dime lo que sientas, pero no hagas llorar a estos ojos color miel.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo que duele ya lo tenemos presente, no hace falta que nos lo recuerden.

Es mejor oir lo que endulza, lo bonito.